SINGLADURA INFINITA
Hoy, Señor...
te doy gracias por este mar
que contemplo,
que te ensalza;
por sus aguas a veces tranquilas,
a veces en bravo oleaje.
Aguas que me bañan,
me alientan a no cesar,
a navegar,
a llegar al confín de las mareas
donde tu me aguardas,
a lo profundo
donde me esperas,
libre, despojada,
audaz y débil ante ti.
Gracias, Señor...
porque te encuentro
en todo lo que Tú creas y recreas.
¡Oh mar! de grises, de azules,
mar de corales ocultos
que, a la luz del sol,
en esperanza reverberas.
Mar de niñez, de juventud,
de renacer.
Cielo que en el mar te reflejas
inagotable,
en mi alma navegas
incansable,
en singladura infinita.
te doy gracias por este mar
que contemplo,
que te ensalza;
por sus aguas a veces tranquilas,
a veces en bravo oleaje.
Aguas que me bañan,
me alientan a no cesar,
a navegar,
a llegar al confín de las mareas
donde tu me aguardas,
a lo profundo
donde me esperas,
libre, despojada,
audaz y débil ante ti.
Gracias, Señor...
porque te encuentro
en todo lo que Tú creas y recreas.
¡Oh mar! de grises, de azules,
mar de corales ocultos
que, a la luz del sol,
en esperanza reverberas.
Mar de niñez, de juventud,
de renacer.
Cielo que en el mar te reflejas
inagotable,
en mi alma navegas
incansable,
en singladura infinita.





0 comentarios:
Publicar un comentario